Mañana: el Museo del Prado
Empieza por el Prado nada más abrir, cuando las salas están más tranquilas. Con dos o tres horas tienes tiempo para lo esencial si vas directo: Las Meninas y las demás obras de Velázquez, las pinturas negras de Goya y El jardín de las delicias de El Bosco. Compra la entrada online para no hacer cola.
Si el arte no es lo tuyo, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía están a pocos minutos, en el mismo eje del Paseo del Prado. Elige uno solo: intentar ver dos grandes museos el mismo día es la manera más rápida de agotarse.
Mediodía: el Retiro y comida en el Barrio de las Letras
Detrás del Prado empieza el Parque del Retiro. Un paseo hasta el Estanque Grande y el Palacio de Cristal es suficiente para descansar del museo y ver cómo pasan los madrileños el día en el parque.
Para comer, cruza el Paseo del Prado hacia el Barrio de las Letras. Entre la calle Huertas y la Plaza de Santa Ana hay muchas tabernas con menú del día, uno de los mejores inventos de la ciudad para comer bien sin gastar mucho.
Tarde: de Cibeles al Palacio Real
La tarde es para recorrer el centro histórico a pie. Desde la Puerta de Alcalá y la Fuente de Cibeles, sube por el arranque de la Gran Vía hasta el Edificio Metrópolis y baja por la calle de Alcalá hasta la Puerta del Sol.
Desde Sol, la Plaza Mayor está a cinco minutos. Sigue por el pasadizo de San Ginés hasta la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real y el Teatro Real. Este es justo el recorrido de nuestra gymkana, que lo une todo con acertijos e historias.
En verano conviene dejar este paseo para última hora: a mediodía el sol aprieta y en las grandes plazas apenas hay sombra.
Atardecer y noche: Templo de Debod y La Latina
Desde la Plaza de España, el Templo de Debod queda a un corto paseo. Este templo egipcio regalado a España se levanta en un parque con vistas hacia la Casa de Campo, y es uno de los sitios favoritos de los madrileños para ver la puesta de sol.
Para cenar, baja hacia La Latina y la calle Cava Baja, llena de tabernas y bares de tapas. Si prefieres un ambiente más joven, Malasaña está a un paseo de la Plaza de España. En Madrid se cena tarde, y la noche no empieza antes de las diez.
Si tienes una tarde extra
Con un segundo día, añade alguno de estos planes:
- Palacio Real por dentroLos salones de gala y la armería merecen una visita de hora y media.
- Reina SofíaArte del siglo XX con el Guernica de Picasso como pieza central.
- El RastroEl mercadillo de los domingos por la mañana en La Latina, seguido de un vermut.
- Madrid RíoParque lineal junto al Manzanares, bueno para caminar o ir en bici.
Consejos prácticos
- Compra online la entrada del Prado y, si vas a entrar, la del Palacio Real.
- En verano, sal a primera hora o al atardecer y lleva agua.
- El centro se recorre a pie; el metro solo te hará falta para llegar y volver al alojamiento.
- Pide el menú del día a mediodía: es la forma más económica de comer bien.